CUENTOS



Mateo el valiente

Había una vez un pueblo, en medio de una llanura, en el cual vivía un niño llamado Mateo que tenía el sueño de ser grande, fuerte y sin miedo, como su padre.
Todas las mañanas al salir el sol él sale con sus cubetas en su caballo Rango y acompañado de su fiel perro Lilo, Mateo recorría varios senderos hasta llegar a un jagüey (Balsa).
Durante su trayecto Lilo comenzó a ladrar al ver a una víbora de cascabel devorando un ratón de campo, Rango comenzó a relinchar, Mateo desesperado no podía controlar al caballo y sin pensarlo cayó sobre unas rocas.
Mateo sorprendido por el golpe levantó sus cubetas, alcanzó a Rango y Lilo paró de ladrar.
Mateo llegó caminando al jagüey, llenó sus cubetas y emprendió su camino de vuelta, llegando a la estación se topó a una niña, Rosita,  que se encontraba en aprietos al estar acorralada por una hiena.
Mateo al ver a la niña en peligro se armó de valor y enfrentó al animal, tomó una cuerda que traía consigo y comenzó a lazarla, la hiena se asustó y corrió hasta perderse en un sendero a lo lejos, ya no se veía a la vista, Rosita le agradeció mucho a Mateo y desde esa vez al niño se le conocía como “Mateo el valiente”, él logró su gran sueño aunque no al cien por ciento pero llegó a ser como su papá sin algún miedo por conocer aún.
Autores:
Bricia Adriana
Daniela
Yordi Alexis

Milagro en Navidad


Había una vez en un pueblo muy lejano, un niño llamado Jorge era un niño demasiado tímido lo que provocaba el desprecio de los demás niños de su edad.
Una noche en vísperas de navidad, sus padres le obsequiaron un oso de peluche. Al día siguiente por la mañana, Jorge muy contento salió a mostrarles a sus vecinos el oso que había recibido, y estos al verlo muy entusiasmado con su peluche comenzaron a hacerlo sentir mal, diciéndole que el único amigo que podría tener sería su peluche, y al ver la reacción de sus vecinos salió corriendo hacia su casa y al llegar ahí subió directamente a su recámara a llorar.
Jorge anhelaba tanto tener un amigo y con lágrimas en los ojos, se asomó a la ventana y justo en ese momento pasó una estrella fugaz y su único deseo fue que su peluche pudiese cobrar vida para poder tener un amigo con quien jugar.
Al día siguiente, vaya sorpresa que se llevó Jorge al despertar, su peluche había cobrado vida y al ver que este podía realizar la mayoría de las cosas que un niño podía hacer, muy alegre salió de su recámara y fue directamente a la sala a encender su Xbox y enseguida se puso a jugar con su peluche.
Varios días después Jorge pudo socializar más con sus vecinos y con ayuda de su peluche hizo buenos amigos. Con el paso del tiempo Jorge se convirtió en un niño menos tímido y aprendió a convivir con más personas, y acompañado de su peluche tuvo una infancia inolvidable.


Autores:
Bañuelos Villegas María Fernanda
Castro Farías Samanta

Sánchez González Jairo Iván

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