FABULA



Zoka no lo puede todo

El atardecer de un frío otoño fue el elegido para el nacimiento del heredero del reino cuyo nombre fue Zoka. Pasaron los años, fue creciendo y con ello también su ego y arrogancia
Cierto día paseaba en la cima y observó a lo lejos un puercoespín Tisú resbalar y caer en el lago asustado, atorado y gritando.

¡Auxilio! ¡Ayúdenme!

Zoka en lugar de brindarle ayuda se rió y se fue burlándose todo el camino de regreso a la manada, el armadillo Cofín, corrió a auxiliarlo.

Pasaron los días y Zoka estaba persiguiendo a un ratón para hacerle daño y en un descuido cayó en la trampa de un cazador. Y Zoka asustado comenzó a rugir pidiendo ayuda, curiosamente pasaban los animales, que antes había humillado, por ese sendero, se percataron y llegaron a ayudarlo, lo salvaron, desde ese momento Zoka aprendió la lección y se hizo amigo del puercoespín Tisú y al armadillo Cofín. No sobajes a los demás porque algún día necesitaras de ellos.

Autores:
Bricia Adriana
Daniela
Yordi




 El mapache y el conejo

Hallándose una ardilla buscando sus bellotas y su cepillo de dientes, tocó a su puerta un mapache que le llevaba las bellotas que tanto había buscado. El mapache le dijo a la ardilla que si quería de vuelta sus bellotas le tendría que dar algo a cambio, la ardilla se enojó ante tal comentario y decidió mejor no aceptar de vuelta sus bellotas. El mapache se fue enojado al no recibir nada.
Al poco rato llegó un conejo que llevaba el cepillo de dientes que tanto buscaba, y tocó a la puerta de la ardilla, el conejo entonces le dijo que se había encontrado con su cepillo de dientes y que se lo devolvía. La ardilla al ver que el conejo no pidió nada a cambio, esta le regaló unas nueces como agradecimiento, el conejo entonces aceptó contento y le agradeció.
A los lejos el mapache miraba lo ocurrido, se acercó rápido al conejo y le explicó lo sucedido y le reprochó por qué a él no le habían dado nada mientras al conejo sí, por lo que este respondió yo no esperaba recibir nada a cambio.
El que actúa por ambición no recibe lo que espera, y el que actúa de corazón recibe más de lo que espera.
Autores:
María Fernanda Bañuelos Villegas
Samanta Castro Farías
Jairo Iván Sánchez Juárez
 

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